lunes, 19 de octubre de 2009

Solchaga arremete contra "el presidencialismo" de Zapatero

El ex ministro socialista de Economía asegura que el jefe del Ejecutivo trata a los ministros como si fueran secretarios.

El ex ministro socialista de Economía y Hacienda Carlos Solchaga acusa a José Luis Rodríguez Zapatero de concentrar la actuación política en su persona "minusvalorando el papel del Gobierno y la Administración", y opina que nombra a sus ministros con incentivos que no son su competencia o personalidad.

Así lo afirma el ex ministro en una entrevista en la revista Vanity Fair, que se publica este lunes en Madrid y el martes en el resto de España.

Solchaga cree que decir que la orientación política de Zapatero es equivocada "no sería justo", pero sostiene que su error es otro: "concentrar la actuación política en su persona, minusvalorando de manera implícita el papel del Gobierno y de la Administración pública como parte de los instrumentos de gobernación de un país". "Y quizá, al disponer de menos instrumentos, corre el riesgo de producir una imagen de poca consistencia política, con ciertos toques populistas", advierte.

Bajo su punto de vista, el "mundo" en el que vive el actual presidente del Gobierno "es un mundo presidencialista, en donde el único agente político relevante es él y trata a todos los demás como secretarios: el secretario de Sanidad, el secretario de Cultura...".

No esquiva la polémica suscitada hace unas semanas sobre la falta de críticas de los ministros o de los dirigentes socialistas hacia Zapatero o, incluso, sobre el nombramiento de ministros que no se le enfrenten en la toma de decisiones.

Esto, según el ex ministro de Economía y Hacienda, no sucedía con Felipe González, una persona "con grandeza de ánimo a la hora de escoger colaboradores sin temor a que le hagan sombra" o a que tuvieran "perfil propio".

Frente a ello, ahora "son otros los incentivos para nombrar ministros o para elegir colaboradores, y esos incentivos tienen que ver con otra cosa distinta de la competencia o de la personalidad del colaborador elegido", insiste.

Hace otra recomendación, y es cultivar una buena relación del presidente con su ministro de Economía para evitar problemas como la "evidente" confrontación que tuvo Zapatero con su ex vicepresidente económico. "Yo me hubiera ido mucho antes que Pedro Solbes", subraya.

Carlos Solchaga ve riesgos en un régimen "muy presidencialista", porque la toma de decisiones ha de ser colegiada y no unipersonal, porque la complejidad del ejercicio de gobernar exige buenos equipos, y porque cuando se está en el Gobierno al presidente, que es el "mascarón de proa del partido" para ganar las siguientes elecciones, hay que preservarlo. También advierte al actual Ejecutivo de que es "psicológicamente peligroso" pensar que "lo estás haciendo tan bien, salvando a tanta gente, que te tienen que querer por fuerza". "Si sólo gobiernas para que te quieran, estás perdido".

De la tregua de ETA a los Presupuestos

Otros de los asuntos a los que se refiere es a la aprobación del Estatuto de Cataluña o al malogrado proceso de tregua con ETA, temas que impidieron a Zapatero lograr una mayoría absoluta en 2004 "cuando todo iba a favor del Gobierno" y que ahora obliga a afrontar la crisis con mayor dificultad parlamentaria.

Por otro lado, sobre los Presupuestos Generales del Estado para 2010, Solchaga critica una cobertura de la situación de desempleo "muy generosa", que la ciudadanía se toma como si fuera una "beca" que "espera agotar antes de buscar otro trabajo".

Las cuentas públicas para 2010 son las "más difíciles de la democracia, porque nunca antes se había vivido una recesión tan profunda", y sugiere como receta para la actual coyuntura evitar la utilización de impuestos o gastos para conseguir objetivos de "corte populista".

Una receta que incluye medidas para reactivar la economía, liberalizar los sistemas de alquileres "reequilibrando una legislación que está a favor del inquilino" y una reforma laboral.

Reitera que ésta es "inevitable", y sugiere "redistribuir" el coste del despido, de manera que "los que no tienen ningún día por tiempo trabajado, tengan ocho o diez, y los que tienen 45 tengan alguno menos".

sábado, 17 de octubre de 2009

“IDEALES, PROGRAMAS, PROYECTOS Y PERSONAS”










Nos encontramos en pleno siglo XXI donde todo cambia a la velocidad de la luz, las tecnologías, la medicina, los negocios, las empresas, la educación, y hasta el clima, pero en mi amado país España hay cosas que no cambian, seguimos anclados en el pasado, derechas, izquierdas, fachas, rojos, cuarenta años de dictadura……….., sin embargo son muy pocos actualmente los que vivieron aquellos tiempos para bien o para mal, es más la mayoría como es mi caso éramos niños en los últimos años del Franquismo, e incluso el día que murió Franco cuando llegamos a la puerta del colegio nos dijeron que nos fuéramos a casa, y para nosotros fue un día de fiesta más sin ser conscientes en ese momento del devenir de los acontecimientos.

Cuando llegan unas elecciones, los votantes se sienten identificados con un partido o con un dirigente, pero a veces los idearios de ese partido, o las políticas que están dispuestos a desarrollar no tienen nada que ver con las de ese votante, nos encontramos ante un caso de idealitis, que con el paso de la democracia cada vez viene siendo más acusado debido a que las promesas facilonas llegan mejor que el resto de políticas.

Además, es corriente que la idealitis sea más acusada, ya que también tiende la política a reflejar cada vez menos la voluntad del pueblo. A esto contribuyen todos esos pactos pre o post-electorales que en cierto modo, desvirtúan el resultado del derecho democrático.

Durante las campañas nos hablan de sus programas, de sus proyectos, promesas y más promesas para conseguir nuestro voto, incluso emplean la demagogia para conseguirlo, “políticas sociales”, “pleno empleo”, que se lo digan a los casi cuatro millones de parados que tenemos en la actualidad, “deducciones fiscales como los 400 €” y un largo etcétera, utilizando en muchas ocasiones palabras o expresiones que la mayoría de los mortales no entendemos, pero una vez conseguido todo queda en agua de borrajas, llegan los pactos para sacar los decretazos adelante, sin hablar de los transfuguismos tan instaurados en nuestros ayuntamientos que merecen mención aparte, a conciencia de que cada vez están más lejos de sus proyectos, de sus programas y de lo más calumnioso que son las promesas que hicieron a sus votantes, no importa si son de izquierdas y tienen que pactar con la derecha o con los nacionalistas, o sin son de derechas y tienen que hacerlo con la izquierda, salvo el pacto del País Vasco cuya justificación es evidente el resto es simplemente una pantomima para seguir en la poltrona durante cuatro años, “ande yo caliente ríase la gente”, no importa que el pueblo, los que les votaron y los que no, estén agonizando, pasando penurias, haciendo equilibrios para llegar a fin de mes, pensando en cuanto tiempo podrán conservar su trabajo, en si el día de mañana después de 40 o más años cotizando tendrán una pensión digna para los últimos años de sus vidas, si se quedaran con la casa que tanto trabajo les ha costado llegar a conseguir……, lo que importa es lo de aquel refrán “prometer hasta el met.., una vez met… no hay nada prometido”.

Un país es como una gran empresa, y cuando en una empresa el Gerente y/o su equipo no dan los resultados que de él se esperan, o no consiguen los objetivos marcados que se les ha prefijado son destituidos, sino siguen con el plan comercial, o con la política de la empresa, en definitiva con los programas o proyectos son destituidos sin titubear, es algo que asumen cuando se hacen con el cargo de responsabilidad que se les ha otorgado, ¿Cuáles son las responsabilidades de nuestros políticos, a ellos que se les llena tanto la boca de decir eso de “responsabilidad política”?.

Sí una empresa mantiene en su puesto a un Gerente o a otro cargo de responsabilidad que sus resultados no son los esperados esa empresa está abocada al fracaso, por eso las tomas de decisiones son rápidas y responsables, pero si un gobierno a pesar de sus constantes fracasos, de sus desviaciones en cuanto a sus programas y proyectos se aferra al sillón, ¿en qué situación quedara el país cuando terminen los cuatro años?, ¿quién será capaz de retomar el rumbo de esta nave llamada España?

Cuando cualquier ciudadano decide comprar una casa y por consiguiente firmar una hipoteca lo hace ante un notario, en el documento se redactan los derechos y las obligaciones sobre esa vivienda y si incumple con sus obligaciones le quitan la casa sin más dilación, ¿porqué los políticos no firman sus programas ante un notario?, ¿porqué si incumplen con sus obligaciones que no es otra que seguir el programa que prometieron al electorado no les quitan el sillón al que se aferran?

Este país que ha madurado a pasos agigantados democráticamente hablando, de lo cual somos la admiración del mundo entero, debe madurar enterrando de una vez por todas el pasado, dejándonos de izquierdas, derechas, fachas, rojos……. y comenzando a creer en las personas y no en los ideales, porque a fin de cuentas si uno profundiza en cualquier ideal parece el mejor.

Un Gobierno al igual que el Gerente de una Empresa lo que hacen es gestionar dos recursos, los materiales y los humanos, la diferencia estriba en que los primeros lo hacen por un periodo de cuatro años estén o no haciendo las cosas correctas y el segundo en cuanto no cumple con lo que se espera de él deja de hacerlo para no agravar la situación.

Desde estas líneas quiero pedirles a nuestros políticos que se dejen de enfrentamientos, que no se aferren al sillón y que no instauren el miedo entre los ciudadanos diciéndonos que puede volver el pasado, que gestionen para y con el pueblo, ese que les voto o no en su día.

Y a mis conciudadanos les pido que creamos en las personas, que nos olvidemos de lo que paso o dejo de pasar hace más de treinta años y que si esa o esas personas en las que hemos creído nos han engañado con su verbo fácil se lo hagamos saber para que sientan que el sillón no es suyo si no de todos los españoles.