Después de 18 meses repitiendo que los impuestos no subirían y hasta hace 10 meses que existía "superavit" en las cuentas públicas, el pozo sin fondo del gasto público ha entrañado necesariamente una nueva subida de impuestos.Han aprovechado la desmovilización veraniega para afirmarlo en los últimos días de agosto: las declaraciones han aludido a las "rentas del capital y a las plusvalias", rimbombantes conceptos que parecen querer dejar entender que se va a gravar a los grandes capitalistas, a los terratenientes y a los multimillonarios, cuando estos conceptos implican simplemente que se va a crujir fiscalmente a los pequeños ahorradores, esto es a las clases medias y a los que viven de una nómina. Las grandes acumulaciones de capital, por supuesto, quedan al margen de estos grupos. Sus asesores fiscales ya buscarán destinos y maquillajes para sus capitales que quedarán fuera de las nuevas subidas de impuestos que se reflejaran en la Ley de Presupuestos Generales para 2010. Para colmo la propuesta electoral de los 400 euros de deducción quedará abolida.
Lo más sorprendente y así mismo inadmisible es que llegarán a decirnos que las subidas de impuestos (que siguen a las subidas de impuestos indirectos) serán "prudentes. moderadas y limitadas" y que incluso la presión fiscal "sera menor".......
EL PROBLEMA INSOLUBLE
Una serie de problemas no tienen remedio inmediato:
- El estado necesita urgentemente 50.000 millones de euros para equilibrar cuentas.
- No hay forma de recaudar ese dinero mediante un aumento de la presión fiscal.
- Los españoles con ingresos superiores a 60.000 euros son apenas un 3%, no hay forma de reunir esos 50.000 millones exprimiéndoles fiscalmente.
- No van a tocar a las fortunas más altas protegidas por asesores fiscales astutos y
- Solamente queda la clase media a la que sangrar.
Tal es el resultado de la incapacidad para reactivar la economía y, lo que es peor, su increible habilidad en agravar los problemas.

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